Una navidad no programada



Escuchar sin villancicos el silencio del hospital puede llegar a ser muy desajustable con la programación familiar que algunas personas cuentan cada año. 

Os habéis encontrado, alguna vez, en un cambio de planes total en épocas navideñas? Hablo de tener planeado ir a casa de tu abuela el 25, como cada año y, que en lugar de eso, te encuentres en el hospital junto a toda la familia alrededor de ella estirada en una cama. Sí, os hablo de pasar la navidad en el hospital y, concretamente, en urgencias. 

Un hecho inesperado, te puede cambiar los planes, e incluso la vida para siempre. Puede ser que juntar a toda la familia en un hospital no sea la mejor idea para planificar una reunión navideña, pero para mí, era la única.

Sin embargo, encontrar más familia de la esperada en el Hospital del Mar en lugar de para una comida que, días antes, se iba a celebrar en la casa de mi abuela, me hizo llorar. Llorar de emoción al ver que aquellos que no iban a venir porque ya tenían otros planes, vinieron para animarla, para verla reír, para verla vivir. Ver que cancelaron los viajes y planes con las familias de sus cónyuges, me hizo ver que aunque no estén en mi vida diaria, en las situaciones de depresión y de más necesidad, están, y dejan su vida, se alejan del reloj diario y de su agenda para pasarla junto con otra parte de su familia, cosa que a causa del trabajo o viajes a bajo precio escapándose de la vida diaria por su cuenta, no lo hacen. 

Por suerte, el golpe de mi abuela no fue grave, al menos eso pudimos saber después de tenerla durante una semana y poco en el hospital. 

Ingresó en urgencias justo hoy, el dia 22 de diciembre del 2016. Justo también, cuando acabé el último examen. Todo parecía ir bien en urgencias, hasta que a las 48h la llevaron a planta porque no tenían sitio y tenían que desalojar espacio. Fue entonces cuando empeoró. Isabel, mi abuela, igualmente continuaba planeando como hacer la comida una vez llegara a casa el día 25, pero llegó el 31 y seguía en el hospital, junto a los familiares más cercanos, porque bajo ningún motivo dejó a más de tres personas estar con ella. Ella no quería ser el motivo de cambio de la agenda de toda la familia, pero la diferencia es que toda la familia quería estar todo el tiempo que pudiera con ella. 

Desgraciadamente, no pudimos pasar el inicio de un nuevo año con ella, porque al saber que en el hospital no daban las uvas ni se las dejaban comer, nos mandó a todos para casa. 

Por suerte, y gracias al cuidado del personal que hoy hemos estado entrevistando para tener más información sobre como pasa la gente ingresada la navidad en urgencias y en el hospital en general, mi abuela se recuperó y este año tenemos el honor de celebrarlo con su cava favorito. No con toda la familia, pero sí con la risa que siempre lleva puesta junto con su positividad. La verdad, es que aun que no vea a toda mi familia casi nunca,  sé que están ahí, y que cada uno tiene su vida pero en los momentos más difíciles, no se nota su ausencia. 



Nerea Colomé

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